Costa Rica: De la Agricultura a la Alta Tecnología – Una Historia de Éxito

Una puerta estratégica hacia las Américas

Costa Rica es ampliamente conocida por su rica biodiversidad, lo que la convierte en un destino turístico ideal para quienes buscan aventura y contacto con la naturaleza. Durante décadas, sus exportaciones más representativas fueron el café, el banano y la piña.

Sin embargo, el panorama actual del país cuenta una historia distinta. Aunque su naturaleza sigue siendo exuberante y continúa atrayendo visitantes de todo el mundo, su perfil económico ha experimentado una transformación radical. A través de políticas públicas deliberadas y alianzas público-privadas, Costa Rica ha evolucionado hacia un hub estratégico de alta tecnología en dispositivos médicos, manufactura avanzada y servicios de alto valor.

Los inversionistas han tomado nota: Costa Rica alberga cientos de empresas multinacionales provenientes de Norteamérica, Europa y Asia. Para los inversionistas potenciales, esto no es solo una historia de éxito, sino una oportunidad operativa significativa.
 

Un modelo probado de éxito

El cambio de exportaciones tradicionales (carne, café, azúcar y banano) hacia manufactura de alta tecnología y servicios de valor agregado no fue casualidad. Es el resultado de políticas públicas enfocadas, impulsadas por la creación del Régimen de Zona Franca, que se ha convertido en la columna vertebral de la economía costarricense.

El impacto del régimen habla por sí solo: en 2024, inyectó US$13.893 millones a la economía del país, representando aproximadamente el 15% del PIB nacional.

Este régimen también actúa como un imán para la inversión extranjera, al ofrecer atractivos incentivos fiscales a empresas multinacionales en sectores estratégicos. En 2024, el 74% de la inversión extranjera directa (IED) ingresó a través de este régimen.

La transformación de la matriz exportadora también es evidente. Para 2025, las exportaciones bajo el régimen de zona franca alcanzaron los US$18.968,3 millones, lo que representa un incremento del 27% en comparación con años anteriores. Su impacto es contundente: en los últimos cinco años, las exportaciones de zonas francas han representado en promedio el 66% de las exportaciones totales de bienes del país.

Estas exportaciones incluyen productos de alto valor agregado como equipos médicos de precisión, componentes electrónicos, entre otros.

Uno de los factores clave del éxito del modelo son las externalidades positivas generadas en la economía y la sociedad. Actualmente, las empresas bajo este régimen generan más de 265.000 empleos de alta calidad, impulsando una fuerza laboral cada vez más especializada y bilingüe, preparada para entornos globalizados.
 

Eficiencia e integración local

Costa Rica ofrece más que incentivos fiscales: ofrece un ecosistema maduro y experimentado.

El país cuenta con una fuerza laboral calificada, con experiencia en entornos globales y equipos multiculturales, lo que permite a empresas de todo el mundo aprovechar el talento costarricense. Además, existe una sólida base de proveedores para empresas de manufactura y servicios, capaces de cumplir con los altos estándares de calidad exigidos por los mercados internacionales.

Las empresas dentro del régimen de zona franca realizaron compras locales por más de US$6.000 millones, lo que significa que una parte significativa de su gasto permanece en el ecosistema local. Esto refleja una red sofisticada de proveedores lista para apoyar a empresas multinacionales.
 

¿Por qué Costa Rica?

Costa Rica es un destino ideal de nearshoring para empresas norteamericanas, al permitir acortar cadenas de suministro, reducir costos logísticos y operar en zonas horarias similares.

Para empresas europeas y asiáticas, Costa Rica funciona como un puente estratégico hacia las Américas, ofreciendo acceso preferencial a mercados regionales y globales.

Desde 1990, el régimen ha crecido de 56 empresas a 626 en 2024, demostrando que Costa Rica es un destino de inversión confiable y sostenido en el tiempo.
 

Somos su aliado local

Invertir en una nueva jurisdicción implica superar asimetrías de información y desafíos regulatorios. En BDO, actuamos como su aliado estratégico para que su inversión sea lo más fluida posible.

A través de nuestras alianzas estratégicas con actores clave en inversión extranjera directa y nuestro conocimiento local, anticipamos sus necesidades y mitigamos riesgos antes de que surjan.

Nuestro equipo ofrece servicios integrales en cada etapa del proceso de inversión:
  • Antes: Estructuración legal y asesoría para una entrada eficiente, selección de ubicación y acompañamiento inicial. 
  • Durante: Apoyo en el proceso de aplicación al régimen de zona franca, reclutamiento, cumplimiento fiscal y puesta en marcha operativa. 
  • Después: Soporte continuo en auditoría, nómina, impuestos y cumplimiento regulatorio. 
 

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Nota: Todos los datos utilizados provienen de fuentes oficiales, incluyendo PROCOMER y el Banco Central de Costa Rica.