Reestructurar su deuda en dólares pocas veces será tan rentable como ahora

Contenido escrito por Daniela Zamora, Gerente de Deal Advisory | BDO Costa Rica.



Un colón en su nivel más fuerte en más de una década, precios que acumulan más de un año a la baja y un crédito en colones más competitivo que el crédito en dólares. Esa es la fotografía de la economía costarricense a julio de 2026.

Para una empresa endeudada en dólares, esta coyuntura no es un simple dato macroeconómico: es dinero. Cada mes que su deuda permanece en las condiciones pactadas años atrás, su empresa deja sobre la mesa un ahorro que hoy está a su alcance.
 

Un contexto poco común

Los números hablan por sí solos. Al 30 de julio de 2026, el tipo de cambio de venta se ubica en ₡454,75 por dólar, de acuerdo con el Banco Central de Costa Rica (BCCR), muy lejos del máximo cercano a ₡700 alcanzado a mediados del 2022. La inflación interanual fue de -0,32% a junio de 2026: los precios al consumidor son hoy inferiores a los de hace un año, con más de doce meses consecutivos de deflación y por debajo de la meta del BCCR, que se ubica en torno al 3%. En este contexto, la Tasa de Política Monetaria, la tasa de referencia que orienta el costo del crédito en colones, se mantiene en 3.25%, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recomendado que el BCCR esté preparado para reducirla aún más si la deflación persiste.

El contraste con el dólar es rotundo. La inflación en Estados Unidos se aceleró durante 2026, cercana al 3.5% interanual a junio, y mantiene elevado el costo de los créditos denominados en esa moneda. Pocas veces el financiamiento en colones había sido tan competitivo frente al financiamiento en dólares.
 

¿Qué significa esto para su empresa?

Piense en lo que esto significa para su balance. Una empresa que factura en colones pero debe en dólares no controla el costo real de su deuda: lo controla el tipo de cambio. Ese es el descalce cambiario, y durante años jugó en contra de las empresas costarricenses. Hoy juega a favor: con el colón revaluado, atender, prepagar o renegociar esa deuda cuesta considerablemente menos que cuando fue contratada. Pero esa ventaja no está firmada en ningún contrato: una depreciación del colón la borra y encarece de nuevo el pasivo. Aprovecharla exige actuar mientras existe.

La reestructuración financiera convierte esa ventaja temporal en un beneficio permanente. Las rutas son varias: convertir total o parcialmente la deuda de dólares a colones y asegurar el ahorro cambiario; renegociar plazos, tasas y garantías con los acreedores actuales; refinanciar mediante nuevas fuentes de fondeo; o contratar coberturas cambiarias, instrumentos que fijan de antemano el tipo de cambio y blindan el flujo de caja.
 

Los beneficios para las empresas

Los resultados se reflejan directamente en los estados financieros: menor gasto por intereses, más flujo de caja disponible para operar e invertir, un balance libre de riesgo cambiario y mejores indicadores de endeudamiento, que a su vez abren la puerta a condiciones crediticias aún más favorables. Y en un entorno de deflación, cada colón ahorrado no solo conserva su valor: gana capacidad de compra.
 

El momento de actuar es ahora

Las condiciones que hoy hacen tan rentable reestructurar no estarán disponibles indefinidamente. El equipo de Deal Advisory de BDO Costa Rica acompaña a las empresas en todo el proceso: cuantifica el ahorro potencial, diseña la estrategia más conveniente y negocia con las entidades financieras. Si su empresa mantiene obligaciones en dólares, la pregunta ya no es si conviene reestructurar, sino cuánto está dejando de ganar cada mes que no lo hace.